Irene Hernández Palmero es estudiante de doctorado en el Grupo de Investigación en Aplicaciones del Láser y Fotónica (ALF) de la Universidad de Salamanca y el Centro de Láseres Pulsados. Su investigación se centra en el área de propagación no lineal de pulsos láser ultracortos de alta potencia.
Cuéntanos un poco sobre tu línea de investigación actual
Mi línea de investigación actual busca aprovechar los efectos inducidos por la propagación no lineal en un material para obtener pulsos más cortos y por tanto más intensos.
¿Qué te inspiró a elegir una carrera en ciencia o investigación?
Desde que era pequeña sentía mucha curiosidad por saber cómo funcionaban las cosas y la astronomía en particular me fascinaba, por lo que siempre tuve claro que quería estudiar Física.
¿Qué es lo que más disfrutas de tu día a día como científica?
Lo que más me gusta es aprender cosas nuevas y enfrentarme a retos.
¿Qué parte te resulta más difícil o desafiante?
Lo más difícil es parar para descansar.
¿Hay algún logro o proyecto del que te sientas especialmente orgullosa?
Todavía no, lo sentiré cuando consiga el doctorado a pesar de estar trabajando.
¿Qué obstáculos has enfrentado como mujer dentro del ámbito científico o académico?
El síndrome del impostor suele ser más fuerte en las mujeres y se agrava porque muchas veces sientes que no valoran tu opinión. Además se notan los roles de género en la asignación de tareas.
¿Qué tipo de acciones o cambios crees que podrían mejorar la participación y visibilidad de las mujeres en la ciencia?
Las cuotas. No es agradable que te incluyan en un proyecto porque necesitan mujeres, pero creo que son necesarias y beneficiosas para las futuras mujeres científicas.
¿Qué consejo o mensaje te gustaría compartir con las niñas y jóvenes que sueñan con dedicarse a la ciencia?
Que no escuchen a las personas que dicen que (a las mujeres) se nos da peor porque no es cierto, y aunque tengan que soportar obstáculos como éstos la recompensa de dedicarse a la ciencia lo merece.
Si pudieras describir la ciencia en una frase, ¿cuál sería?
La ciencia es la fuente para los sedientos de conocimiento.
Irene Hernández Palmero