María Jesús Santos Sánchez es Doctora por la Universidad de Salamanca y profesora Títular de la Facultad de Ciencias. Hace investigación en el área de energía termosolar de concentración.
Cuéntanos un poco sobre tu línea de investigación actual
Actualmente estoy inmersa en dos líneas de investigación: en la práctica docente y en Física.
• Investigación en Docencia aplicada a la enseñanza universitaria, fundamental para garantizar la calidad de la formación de los estudiantes, tratando de incorporar metodologías docentes activas e innovadoras en mi práctica docente.
• Investigación en Física, concretamente en energía termosolar de concentración (o solar termoeléctrica, también conocida por sus siglas en inglés CSP – Concentrating Solar Power) que consiste en el aprovechamiento del calor del sol para producir electricidad a gran escala, utilizando sistemas ópticos que concentran la radiación solar directa en una superficie reducida para alcanzar altas temperaturas. El funcionamiento básico es similar al de una central térmica convencional, pero en lugar de quemar combustibles fósiles se aprovecha el calor del sol. Una ventaja clave de estos sistemas es que estas centrales termosolares de concentración pueden incorporar sistemas de almacenamiento de energía térmica lo que permite almacenar el calor generado durante un tiempo para seguir produciendo electricidad en la noche o en días nublados.
¿Qué te inspiró a elegir una carrera en ciencia o investigación?
Todos tenemos alguna cualidad, algunas habilidades en las que destacamos. A mí, en el colegio y el instituto, se me daban muy bien las Matemáticas, la Física, el Dibujo. Dudé entre estudiar Matemáticas o Física, y finalmente me decanté por la Física porque era un modo de incluir ambas disciplinas.
¿Qué es lo que más disfrutas de tu día a día como científica?
La labor de investigación en el fondo supone un modo de abordar los problemas, así que en realidad es un modo de enfrentarse a la vida. Creo que disfruto todas las fases. La primera del aprendizaje, porque hay que leer y comprender qué han hecho previamente otros científicos en el campo de interés. Posteriormente el día a día de avanzar dando pequeños pasos que no siempre funcionan, pero sin duda sirven también para comprender el fenómeno abordado, sacando partido de los errores. Y sin duda el hecho de alcanzar los objetivos inicialmente planteados en el estudio, y verificar las hipótesis que en un momento se consideraron válidas. En todo el proceso para mi es clave el trabajo en grupo, la riqueza que aporta cada investigador por sus características, formación y estilos de afrontar los retos.
¿Qué parte te resulta más difícil o desafiante?
Lo más desafiante es el comienzo de un proyecto. Pensar en una situación que no hemos abordado y diseñar el camino para tratar de resolverlo. Ese vértigo de enfrentarse a un reto nuevo, inexplorado.
¿Hay algún logro o proyecto del que te sientas especialmente orgullosa?
Para mi hay dos elementos destacables: el primero ver que algo de lo que desarrollamos puede ser útil, como en nuestro caso dar pasos para posibilitar que la energía termosolar de concentración sea más eficiente y competitiva.
El segundo crear escuela, es decir, ver como jóvenes se interesan por el trabajo que hacemos en el Grupo de Optimización energética, Termodinámica y Física Estadística y realizan con nosotros trabajos fin de grado, trabajos fin de Máster y finalmente tesis. Considero la lectura de la tesis de un doctorando es un día de fiesta científica.
¿Qué obstáculos has enfrentado como mujer dentro del ámbito científico o académico?
Considero que el mundo a la universidad, y la ciencia, es más amable en este aspecto que otros ámbitos. Aunque la discriminación por género va ligada a las creencias de la persona, independientemente de la profesión.
Entre mis compañeros de área, no me he sentido en absoluto discriminada, al contrario. Sin embargo, a lo largo de mi carrera sí me en encontrado con situaciones de rechazo o menosprecio, que estoy segura no se hubieran producido de ser yo un hombre. Lo peor es cuando ese menosprecio viene de mano de una mujer. Hay que seguir trabajando por la igualdad, de un modo racional. Sin perjudicarnos a nosotros mismas, como en algún aspecto está sucediendo ahora mismo con las leyes de paridad, en campos como en el de la Física donde históricamente el número de mujeres profesionales (frente a hombres) es menor.
¿Qué tipo de acciones o cambios crees que podrían mejorar la participación y visibilidad de las mujeres en la ciencia?
Cierto que la proporción de mujeres en Física es menor que el de los varones. De hecho, en los últimos años, en el grado en Física en la Universidad de Salamanca la proporción es de un tercio de chicas en nuestras aulas. Creo que habría que analizar las causas, que seguro serán varias y complejas.
Algo que si podemos hacer los que investigamos en Física, ya sean hombres o mujeres, es dar a conocer nuestro trabajo, que los jóvenes vean que es atractivo, interesante, y que desde la Física podemos contribuir a mejorar el mundo que nos rodea.
¿Qué consejo o mensaje te gustaría compartir con las niñas y jóvenes que sueñan con dedicarse a la ciencia?
Un factor importante es que debemos creer en nosotras mismas. Y por esto, creo que es fundamental dar a las niñas referentes, mujeres, en todos los campos, no solo en ciencia.
Escuchar la canción Color esperanza de Diego Torres y hazla tuya: «Saber que se puede. Querer que se pueda. Quitarse los miedos. Sacarlos afuera.»
Si pudieras describir la ciencia en una frase, ¿cuál sería?
Es imposible imaginar un desarrollo tecnológico y por lo tanto social, sin conocimientos de ciencia. Así de sencillo.
María Jesús Santos Sánchez